
| APUNTES
SOBRE MARUJA MALLO Los contertulios
de aquella piscina acuárium nos quedamos sorprendidos ante la
revelación de aquella pintura que sin disputa significaba un
grado, un rumbo, un signo. Cuando don José Ortega y Gasset la
había consentido entrar en su Olimpo, es que se había
dado cuenta de que era una aportación positiva de los tiempos
nuevos... Allí estaba la autora, pequeñita, con ojos de
lince, la cabeza como una veleta de giros rápidos, apretada la
nariz a la barbilla como un pájaro orgulloso de su nido de colores... Yo la
bauticé «la brujita joven». Había
visto la alegría de las cosas y de las personas en esa plazoleta
del valle del Lozoya y había pintado esa alegría de raquetas,
cuerpos de maniquí, y verbenas con la rutilancia que adquirían
en la luz de laboratorio que envolvía todas las cosas... Aquella
pintura de Maruja Mallo había nacido en la romería de
la Pradera de San Isidro, punto de partida de la España emprendedora,
trashumante, reconquistadora... En la
época del arrepentimiento y penitencia del español, inmediata
a su Carnaval. En Maruja Mallo como mujer es esto más converso,
más claustral, de reglas más austeras. Su Miércoles
de ceniza es una catástrofe y de todos aquellos alegres corros
quedan las esquirlas, las tabas dorsales, la ropa interior que está
debajo de toda ropa interior.: la mortaja.
El artista
se mete por todos los andurriales, por todos los pasadizos secretos,
por los subterráneos que no sabe a dónde van a dar. No
tiene miedo. Se juega la vida y la razón... El artista,
y esto es lo más grave después de ese paseo por el mundo
de lo desconocido, de lo revuelto, de lo encrespado y de lo descabellado,
se sienta en un estudio lleno de luz y requiere trazar lo estricto,
lo matemático, lo fríamente decorativo, lo implacablemente
rectilíneo y cabal... Esa época
pedagógica llega a influir en su pintura y se dedica a la trigonometría
de lo que ve y tiene grandes compases de madrea - compases de circo
- y sitúa sus figuras después de dibujar muchas circunferencias
como si hubiera una teoría de máquina de ruedas dentadas
a las que aún no les hubieran nacido los dientes. España
está en un periodo de locura contagiosa, todo quiere ir más
allá de donde puede ir, todos son más papistas que el
Papa o más lopistas que Lope. Maruja, además de su pintura,
quiere alcanzar los grandes símbolos de trigo y de pesca... RAMÓN
GÓMEZ DE LA SERNA |
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