Puesto
que Rafael te ha puesto en verso claro,
- y tú te lo mereces como la luz del día -,
abramos por la página de España tuya y mía,
el aire
se vuelve para verte narrar un caso raro.
Subido
en tus palabras, gesticulamentemente,
das cuerda a tus historias reales y espectrales,
el aire
retrepa por tus hombros, muy toledanamente.
Alberto:
tú conoces de cerca lo lejano.
Y no hay un solo pueblo de Castilla la Nueva,
el aire
que no esté siempre un poco al alcance de tu mano.
Blas de Otero
|
|