| De
amontonados frailes en enero
salisteis
al mundo, pájaro sombrío,
y
fue creciendo, entre sepultureros,
Alberto,
el rayo de tu poderío.
Fue demasiado pastoral tu río,
(el
Tajo ensimismado en sus aceros),
mientras
en tanta muerte y tanto frío
nació
el pan de tus manos, panadero.
Y así de ásperos rieles oxidados,
de
victorias y huesos ganados,
de
estornudos que estallan en el miedo
de
par en par se abrieron las entrañas
y
de una vez parieron las Españas
a
sus hijos: Alberto Sánchez, de Toledo.
|