Escuela de Vallecas

Una vanguardia artìstica

CUARTILLAS LEíDAS POR ALBERTO EN UN HOMENAJE A MIGUEL HERNANDEZ.


Me encontraba una tarde sentado en la terraza de un café de Madrid, con varios amigos y otros que no lo eran. Yo estaba dialogando no recuerdo con quién.

Pues, como íbamos diciendo y en un momento de esto, volví la cabeza y me encontré que junto a nuestra mesa había un mozo de pueblo muy tostado de sol, en traje de pana, calzado de alpargatas, y con una carpeta pequeñita en la mano.

Yo me quedé mirando y me dije para mis adentros: ¿Qué hará este paleto entre tantos señoritos?, en esto llega el escritor José Bergamín y me dice:

- Mira, aquí te presento a Miguel Hernández, un buen poeta.

Y como siempre:

-Tengo tanto gusto en conocerlo. Hombre, a ver si le hacemos un sitio.

Al que estaba sentado a mi lado le dije:

- ¿Quiere usted correrse para se siente este hombre?

Después de una ligera conversación con Bergamín, nos pusimos los dos a dialogar: él, de campos y montes de Orihuela, y yo de tierras y montes de Toledo. Consecuencia de este diálogo fue una invitación que le hice para pasar una tarde por los campos de Vallecas.

A los dos días de este primer encuentro nos vimos andando por los magníficos campos plásticos y nutritivos de Vallecas, pues a medida que íbamos recogiendo espigas de cebada y trigo, de las que llevábamos los bolsillos llenos.

 



Del libro «Alberto Sánchez. Palabras de un escultor»
Fernando Torres. Editor. Valencia, 1975


Pulsa en la flecha para volver al menù de Alberto Sànchez
Volver al menú "Alverto Sanchez"
Pulsa en la flecha para volver al menù de escuela de Vallecas
Volver al Menú "Escuela de Vallecas"
Pulsa en la flecha para volver al menú de Historia
Volver al Menú "Historia"