LA EDUCACIÓN EN VALLECAS DESDE LOS AÑOS 50’
 
David Poveda
 

(Ponencia presentada en la I Jornada de la recuperación Oral de la Historia de Vallecas)

 

"(...) A resolver esta cuestión, tienden los esfuerzos anteriores y es congratularse considerar cómo de año en año, se vienen realizando notables avances en este sentido, lo que reduce cada vez más el número de analfabetos y el siempre lamentable espectáculo de ver deambular por las calles a niños en edad de recibir instrucción primaria, aunque es muy sensible que algunas familias para coayudar a sus ingresos, dediquen a los niños a obtener algunas monedas de las que pueden lograrse con pequeño esfuerzo en la vía pública (...)" (p. 26-27) (la cursiva añadida por mi).

"(...) Están instaladas en las viviendas de las personas que las regentan, que utilizan como clases habitaciones de la casa. Es frecuente que se habilite la cocina como aula escolar. Constituye ventajas para la maestra: da clases al mismo tiempo que prepara la comida... Estas clases suelen estar constituidas por unos 20 a 30 niños, sentados en sillas bajas, escriben encima de las rodillas porque carecen de mesas. Generalmente se les enseñan las primeras letras y a rezar (...) (p. 74, la cursiva añadida por mi).

(refiriéndose a la preparación de los docentes en el barrio)

(...) los seis restantes no tienen certificados oficiales de estudios, lo que es más lamentable, carecen casi todos de la preparación más elemental para la enseñanza. Este último grupo enseña en las escuelas no autorizadas. No se trata de personas o intenciones malévolas, sino encontrar solución a problemas económicos. Pero, indudablemente, resuelven al mismo tiempo el problema de no pocas madres de familia, necesitan que alguien cuide de sus hijos para poder trabajar.

Sin aprobar los hechos y las repercusiones en la didáctica de los chicos que asisten a estas clases, no se puede dejar de reconocer el bien social que -´por seis pesetas semanales’- estas personas realizan. Evitan niños estacionados en las calles, sin ninguna vigilancia ni control. De hecho cubren el absentismo de organismos responsables. Es una realidad objetiva que la enseñanza oficial y religiosa no se ha extendido al ritmo del crecimiento suburbano de Madrid (...) (p. 77)."

"(...) el bajo nivel de escolarización entre la población en edad de estudios secundarios, lo que se explica por la necesidad de una parte importante de ésta de incorporarse a la vida productiva a fin de colaborar en las deficientes economías familiares, motivo por el cual, aún a pesar de las dificultades que presenta encontrar una actividad remunerada, se abandonan los estudios al finalizar los primarios(...)" (p. 50).

"(...) Este subdesarrollo y este bajo nivel educativo garantizan en realidad la perpetuación del estado de sobreexplotación a que ha venido siendo sometida esa población en los últimos treinta y cinco años. Es previsible que los niños de Vallecas, privados del derecho a la enseñanza, no tengan otro remedio, cuando estén en edad de producir, que seguir el mismo camino que sus padres, yendo a surtir de mano de obra las mismas fábricas. No faltarán, por supuesto casos en que, con el sacrificio de sus familias -¿qué otra función cumplen los colegios privados de la zona?-, accedan a determinados niveles de enseñanza, favoreciendo de esta forma, con un gasto mínimo por parte del Estado no solamente su propia promoción, sino, ante todo, la elevación progresiva de la cualificación de la fuerza de trabajo de Vallecas (...)" (p. 59)

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