Enrique Martín Zurdo

 

INVITACIÓN A LA LECTURA

 

 

     ¿Porqué nos costará tanto entrar a las palabras? Si la ocasión lo merece –estoy convencido que ésta es una de ellas- a mí me sobran motivos para abordarlas. La cuestión es saber elegir las adecuadas, ésas que mi corte de iluminados escritores nos trascienden mediante su poder de persuasión, de revelación, de creación en suma. 

     Y esta invitación debe entenderse como una de tantas saludables alternativas que existen contra la telebasura ¿Somos conscientes de lo mal que empleamos el tiempo cuando nos dejamos embaucar por la caja tonta? ¿Acaso el aburrimiento o el adocenamiento ha entrado en nuestras vidas por la puerta de la pereza, como diría La Bruyère? 

 

Los que no se suban al tren de los lectores no saben lo que se pierden. Nunca se emocionarán con las aventuras y desdichas del caballero de la Triste Figura , nunca se adentrarán en Macondo para descubrir el hielo con los Buendía, nunca evocarán los ambientes rurales de nuestros abuelos tan fielmente descritos por Delibes. Allá ellos.

 

 

Va por ellos, por nuestos locos bajitos

  ¿Cuántos padres buscamos un rato de lectura con nuestros locos bajitos?      

¿Porqué nos puede el torbellino de vida  al que de forma irremediable nos sentimos abocados en nuestras diarias tareas? 

¿Porqué nos cuesta tanto esclarecer nuestra escala de valores y encontrar lo que realmente merece la pena en la vida? 

Para mí uno de esos pequeños placeres que la vida me regala, consiste en observar el poema que componen las caritas de mis hijos emocionándose con sus infantiles lecturas. Si somos capaces de introducirles en ese mundo, ellos mismos se convertirán en directores de su exclusiva película. 

La procesarán en sus cerebrillos hasta donde les lleve su imaginación, crearán un millón de fotogramas a su antojo y se habrán erigido en los dueños de sus propios sueños.

     Y un par de citas que vienen como anillo al dedo:

     “Si enseñarles te parece caro prueba con la ignorancia” o “Quien no añade nada a sus conocimientos los está empezando a disminuir “ (Lemas de los maestros belgas).

                                                                                      

                                                                                       Enrique Martín Zurdo

 

 



 


 

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