José Manuel Caballero Bonald

 

Leer, vivir

 

El libro es un acompañante fiel y disponible, un confidente siempre dispuesto no ya a mostrarnos una y otra vez su intimidad, sino a oírnos. Su capacidad dialogante jamás se agota. Quien lee vive más, descubre otras vidas, nunca está solo. Leer equivale a elegir una aventura de múltiples compensaciones imaginativas. Su variedad de sensaciones y sugerencias contribuye a guiarnos por el camino de la libertad. Incluso puede ser un buen antídoto contra cualquier sombra de intolerancia. Y si un libro no nos enseña algo, si no nos agrada o nos divierte, siempre quedará la opción de buscar otro. Leer no debe ser nunca una obligación, una imposición, sino la libre y personal manera de elegir esa compañía placentera que un libro puede proporcionarnos.

Quiero creer que cada vez habrá más personas que, en el momento oportuno, escojan un libro como quien escoge el itinerario de un viaje y se internen por él sabiendo que allí les aguarda una aventura desconocida, un mundo cuya presunta fascinación ellos pueden encargarse de interpretar a su modo y asimilar como un espectáculo por ellos mismos programado. Es como si el lector pudiese ir de hecho más allá que el autor, descubriendo en cierto modo lo que éste sólo quizá inconscientemente apuntara. Sin esa contribución fructífera, ningún libro alcanzaría su más propio destino: el de servir de fértil alianza entre quien escribe y quien lee. Si no fuese así, el acto creador de la escritura quedaría incompleto: el lector justifica la literatura.

 

 

José Manuel Caballero Bonald

 

 



Poeta, novelista y ensayista español nacido en Jerez de la Frontera, Cádiz, en el año 1926.
Estudió Astronomía en Cádiz y más tarde Filosofía y Letras en Sevilla y Madrid. Militante anti-franquista,  pertenece al grupo poético de los 50  junto a José Ángel Valente, Claudio Rodríguez, José Agustín Goytisolo y Jaime Gil de Biedma, entre otros.
Vivió fuera de España por varios años y a su regreso trabajó en el Seminario de Lexicografía de la Real Academia Española.
Obtuvo el premio Boscán y de la Crítica de Poesía en 1959, el Biblioteca Breve en 1961, el de la Crítica de Novela en 1975, el de la Crítica de Poesía en 1978, el Plaza y Janés en 1988, el premio Andalucía de las Letras en 1994, el XIII Premio de Poesía Iberoamericana Reina Sofía en 2004 y el Premio Nacional de Letras en 2005.
En 1996 fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía.
De su obra poética se destacan: «Las adivinaciones» en 1952, «Memorias de poco tiempo» en 1954, «Pliegos de cordel» en 1963, «Vivir para contarlo» en 1969, «La costumbre de vivir» en 1975,  «Toda la noche oyeron pasar pájaros» en 1981, «Tiempo de guerras perdidas» en 1995, «Diario de Argónida» en 1997, «Copias del natural» en 1999, y «Manual de infractores» en 2005.


 

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